¿Sabes lo que es el Lip Blushing? Aquí te contamos todo al respecto

… Y dependiendo del caso, quizá deberías evitarlo

Desde hace tiempo nos encontramos con una nueva tendencia labial que nos llamó la atención: El Lip Blushing.

El Lip Blushing es básicamente una especie de rubor de labios, es decir, maquillaje semipermanente tatuado en tu boca; este tratamiento promete darle a tus labios un tinte rosado sutil usando una pistola de tatuaje cosmética aplicada en un ajuste bajo y con tintas a base de agua.

A continuación, Tanya Akim, editora y experta en belleza, nos relatará su experiencia con esta técnica del Lip Blushing, invitándonos a pensarlo dos veces antes de atrevernos a aplicarlo a nuestros labios.

Al escuchar sobre esta tendencia tan poco conocida, Tanya se ofreció como voluntaria para probarla y poder dar un testimonio fiel, válido y certero sobre su experiencia.

Fue la promesa de un color permanente sobre sus labios lo que primero llamó su atención, pues pensó que si tenía el tiempo y el dinero suficiente, cualquier error podría ser reversible y ser tratado en forma. 

Sin embargo, no fue así.

Así es como debería verse un lip blushing profesional. Esta foto proviene del archivo de la maquillista y profesora Stella Fixman, con sede en Los Ángeles. En su Instagram, podemos apreciar fotos del antes y después de sus trabajos.

Antes del tratamiento, Tanya cuenta que realizó una investigación exhaustiva sobre el tema en blogs, revistas médicas y reseñas de otros editores de belleza; incluso pidió la opinión de amigos que habían probado con esa técnica de rubor de labios.

Al encontrar muchos testimonios de mujeres reales que obtuvieron resultados sutiles y al escuchar a todos sus amigos describir esta técnica como tinte lindo y discreto apenas perceptible, se convenció un poco más. 

Este tratamiento en sí también parece ser benigno y sencillo: se aplica un poco de lidocaína para adormecer los labios, se pasa unas cuantas veces la pistola de tatuaje cosmética y únicamente se necesitan tres días de descanso.

Habiendo obtenido buenas reseñas y testimonios, Tanya decidió hacer una cita con una maquillista permanente que ya era un poco conocida en el ámbito de la belleza, pues tenía una cobertura en línea impresionante, cientos de fotos del antes y después del tratamiento que tenían un aspecto encantador, y su estudio estaba en perfectas condiciones iluminado, elegante y profesional.

Todo parecía ir bien. Ya en la cita, la experta en belleza le explicó a Tanya que primero adormecería sus labios con lidocaína tópica durante 45 minutos, después trazaría ligeramente toda la superficie de sus labios, incluidos los bordes, además le comentó que este tratamiento era indoloro.

Por lo general, llegados a este punto de la cita, el maquillista debería hablará contigo el tono de labios que preferirías usar: algunas personas suelen pedir que este rubor cambie completamente el color natural de sus labios, mientras que otras prefieren únicamente definir ligeramente la forma de sus labios o incluso que se rellene algunas áreas descoloridas. Pero Tanya no sabía nada de eso hasta ese momento.

Sus labios antes del tratamiento

El gran error que tuvo Tanya fue que al busca referencias, sólo lo hizo pensando en la seguridad y efectividad del tratamiento, pero no llevó fotos de referencia ni le comentó a la maquillista cuál era su tono favorito de lápiz labial

Sin embargo, la maquillista tampoco le comentó nada al respecto, así que cuando Tanya vio que la supuesta experta creó su propio tono para sus labios sin pedirle su opinión, Tanya confió en ella, pues nunca pensó que era ella quien debía decidir eso.

A pesar de todo lo que había investigado y escuchado decir a la gente cosas como que el tratamiento sólo se sentía como pequeños rasguños o “realmente no duele” lo cierto es que ella cuenta que su tratamiento dolió mucho.

Ella cuenta que su umbral de dolor es inusualmente alto, pero durante su sesión de Lip Blushing, nos dice que sus ojos estaban llorosos y pensaba en lo mucho que deseaba que todo terminara.

Días más tarde de esa experiencia, se enteró que sentir un dolor tan intenso era completamente anormal.

«Los labios se consideran un área sensible, pero la mayoría de mis clientes no se quejan en absoluto del dolor», dice la maquillista permanente Stella Fixman, quien señaló que el dolor era la primera señal de alerta.

«La técnica funciona sobre la capa más externa de la dermis, por lo que si experimentas dolor, es una señal de que es probable que el tatuador está presionando demasiado y profundizando demasiado. Un Lip Blushing debería sentirse como un leve rasguño en la piel». Concluye.

La maquillista incluso bromeó con Tanya diciéndole que terminando la sesión estaría lista para ir a un restaurante. Sin embargo, otra señal de alerta que Tanya pasó por alto es que el tratamiento duró casi dos horas, lo cual era excesivo.

Sus labios después del tratamiento

Según Fixman, esa también debió ser una segunda bandera roja, pues ella comenta que  nunca trabaja con un cliente más de una hora: «La piel de cada persona es diferente, pero lo que he aprendido por años de experiencia es que la mayoría de los labios comienzan a hincharse después de una hora de tratamiento, y esto crea demasiado trauma para esa piel tan delicada».

Al final de su cita, Tanya comenta que el lado derecho de su labio superior estaba tan hinchado que parecía que estaba teniendo una reacción alérgica severa: esa sensación de calor y escozor no se parecía a ningún tatuaje, inyección en los labios o picadura de abeja que hubiera tenido.

Obviamente comenzaba a preocuparle que su tejido labial pudiera haber quedado marcado y comprometido, pero la maquillista permanente le aseguró que todo eso era normal, así que simplemente tomó un analgésico para el dolor y trató de no entrar en pánico, pues la maquillista le aseguró que la fase de curación duraría tan sólo una semana y la envió a casa con un ungüento personalizado que ayudaría con la resequedad y la muda de piel durante los próximos días.

Durante la recuperación, Tanya esperaba lucir como si sólo hubiera sido un poco torpe con su delineador labial, pero en vez de eso, sus labios estaban más inflamados que nunca.

Fixman dice que, el pigmento inicial de un Lip Blushing debería comenzar a desvanecerse al tercer o cuarto día, pero Tanya cuenta que sus labios permanecieron rojos durante diez días completos, hasta que el pigmento comenzó a desvanecerse en parches desiguales.

Un amigo que se había hecho el mismo tratamiento, le comentó que eso no debería verse así; su amigo le mostró fotos de su proceso de curación en donde Tanya se dio cuenta que no se parecía en nada a lo que ella estaba pasando.

Así que sabiendo esto, y ya con algo de pánico, Tanya llamó su maquillista permanente, quien le aseguró que todo estaba normal, pero que volvería para un retoque en seis semanas, cosa que debió haber sido tomada como una tercera bandera roja.

Foto de 15 minutos después de salir del tratamiento y del día siguiente

Aunque algunos artistas realizan citas de seguimiento para verificar el proceso de curación, Fixman dice que los tratamientos secundarios, como agregar otra capa de tinta a los labios, generalmente no son necesarios.

«Cuando intentas lograr un aspecto natural, no es necesario un retoque», dice. «Los labios absorben muy bien el pigmento y a menos que un cliente quiera una apariencia más atrevida, no necesitas una segunda cita«, comenta.

De hecho, incluso si un cliente quiere un aspecto más atrevido, Fixman desaconseja completamente hacerlo: «Es maquillaje permanente», dice. «Siempre puedes agregar lápiz labial, pero no puedes quitarte un tatuaje«.

Pero, una vez más, Tanya no sabía nada de eso, entonces, cuando la maquillista juró que agregar más pigmento corregiría todos sus problemas, le creyó y estaba tan desesperada por esos resultados que no lo puso en duda.

El nuevo tratamiento no dolió tanto como la primera vez, pero sus labios estaban completamente rojos y después de otros diez días de pelado, se veían aún más descoloridos, desiguales e irregulares que antes.

A estas alturas, la afectada estaba furiosa; buscó en Internet fotos de otros trabajos de labios irregulares y no encontró nada, así que comenzó a preguntarse por qué fue la única que estaba pasando por esa inflamación tan terrible.

La maquillista le pidió que regresara por tercera vez para arreglar el trabajo que, obviamente, se negó a admitir que estaba mal, pero en esta ocasión Tanya se comunicó con el cirujano plástico, Jonathan Cabin, residente en Beverly Hills, al cual conocía y en quien confiaba, quien le dijo que por nada se le ocurriera agregar aún más pigmento.

«Una recomendación bastante importante es no tratar de arreglar o tratar de conseguir el tono deseado sobre un rubor de labios que no te gusta, con tatuajes adicionales«, dice Cabin, «es probable que esto sólo empeore el problema y sea más difícil de tratar».

10 días después. La hinchazón prácticamente no había disminuído

Así que teniendo en cuenta los consejos de su amigo que se había realizado ese tratamiento y el de un cirujano plástico profesional, aún así, no estaba dispuesta a quedarse con esos labios tan dañados, así que buscando una solución, Tanya comenzó a buscar láseres para eliminar tatuajes que fueran lo suficientemente seguros y suaves como para usarlos en los labios.

Con lo que esta chica se topó es que en realidad no existe un tratamiento de ese tipo: «La eliminación de tatuajes con láser en cualquier parte del cuerpo suele ser un proceso desafiante y de múltiples tratamientos, además, se debe proceder con especial precaución en un área tan cosméticamente sensible como son los labios«, dice el Dr. Cabin, advirtiendo que sus labios corrían el riesgo de volverse aún más oscuros después del tratamiento.

Sin embargo, eso no quiere decir que todos los procesos de eliminación con láser estén fuera de discusión cuando se trata de los labios: dado que las técnicas y los pigmentos usados en el Lip Blushing varían drásticamente de una persona a otra, es posible que puedas eliminar este rubor con éxito, pero solo un dermatólogo o cirujano plástico puede decirte esto con certeza. 

En cambio, la otra solución que Tanya tenía disponible era valerse del tiempo, pues tal como el Dr. Cabin explicó, estos tatuajes generalmente no son 100% permanentes y pueden desaparecer en un período de 2 a 5 años, por lo que en la mayoría de los casos, lo mejor es esperar.

Y justo en esa fase es donde se encuentra precisamente Tanya: esperando que esas  manchas de pigmento desaparezcan por completo de sus labios.

Ella nos cuenta que no se siente mal consigo misma por tomar la decisión de hacerse este tratamiento, pues fue su propia decisión, aunque tuvo la mala suerte de escoger a un maquillista que no sabía hacer su trabajo causándole un daño que normalmente el 99% de la población no sufriría. 

Sin embargo, de esta historia ha pasado más de un año y aún tiene los labios llenos de manchas y tiene que usar delineador de labios todos los días para que las irregularidades y el sombreado no se noten tanto.

En conclusión, Tanya cuenta que si pudiera retroceder en el tiempo, ella misma insistiría en elegir su propio color de labios y también piensa que debió haberle pedido al practicante que detuviera el servicio en el momento en que comenzó a sentir el intolerable nivel de dolor por el que pasó.

¿Qué opinas al respecto? ¿Te atreverías a probarlo?

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