¿Por qué los millennials japoneses están utilizando maquillaje usado?

La búsqueda de sitios de reventa para Chanel e YSL se ha disparado últimamente gracias a los compradores asiáticos más jóvenes.

Sin duda alguna Japón es considerado uno de los países más limpios y ordenados de todo el mundo; sus costumbres van desde llevar en sus bolsos toallitas y pañuelos húmedos hasta mantener una estricta rutina de limpieza en casa, el trabajo y las escuelas.

Sin embargo, no todo son como Marie Kondo en Japón: pues este país asiático, alberga una próspera escena minorista de segunda mano: cuentan con un enorme mercado interno de reventa digital que aumenta día a día.

Claro que si hablamos de reventa de ropa y accesorios es una historia, pero para el maquillaje, sin duda alguna es una historia totalmente diferente.

El mercado de belleza en Japón es uno de los más sofisticados del mundo, y cuenta con un fructífero ecosistema de tiendas locales de culto y marcas de alta gama como Shiseido y SK-II. Además, está acompañado y complementado con la creciente demanda de marcas globales de lujo.

Se dice que los compradores de Japón son los que gastan más en cosméticos y cuidado de la piel.

Aún con todo lo anterior, estudios han demostrado que comprar maquillaje usado se está volviendo bastante popular entre un pequeño pero creciente segmento de millennials japoneses.

Este fenómeno revela cuán complicada es la psique del consumidor, quien es amante de la marca, pero cada vez es más frugal en el consumo de esta.

Hay una palabra que define este sencillo aspecto de la cultura japonesa: mottainai que significa algo así como qué desperdicio.

Publicidad sobre esta filosofía del Mottainai para una escuela 

Este es un valor profundamente arraigado de los japoneses que a menudo pasa desapercibido para los estudiosos que se enfocan más en los grandes gastos y consumos mayoritarios de diversos productos.

Esta palabra, que a menudo se convierte en un sentimiento, se manifiesta claramente en una serie de aspectos de la vida japonesa: desde que se le advierte a los niños que no dejen un grano de arroz en sus platos, hasta que utilicen restos de tela para elaborar diversas manualidades o trabajos.

Tapete hecho con tejidos reciclados 

Los japoneses cuentan con una compleja y reflexiva cultura de consumo: desean comodidad y por lo tanto gastan en artículos de lujo, pero también quieren mantener el estilo minimalista y ordenado que siempre los ha caracterizado.

Hay que recalcar que Japón no es el único país que está llevando más allá está cultura, pues en México también ha surgido este fenómeno. 

Incluso hay una cuenta de Instagram que ya se dedica a la venta de productos de maquillaje de segunda mano que precisamente lleva el nombre de Mottainai.

Pero ¿Qué tienen qué los japoneses decir sobre la reventa de productos usados?

Marika Sakamoto es una joven de Tokio de 28 años que compró productos RMS Beauty y Nu Skin usados en Mercari, que es la mejor plataforma ventas en Japón.

Ella asegura que cuando compra cosmeticos de segunda mano, revisa cuántas veces se ha usado y las fechas de vencimiento.

La plataforma Mercari facilita la compra de estos productos, ya que muchos de estos no se pueden comprar en Japón y a la gente realmente no les importa si ya están usados

Además, ellos ven como una ventaja el hecho de que comprar productos de segunda mano es más ecológico.

Estudios han revelado que esta costumbre no sólo se realiza en Japón: en Estados Unidos tienen la página Glambot, en donde también se pueden encontrar diversos productos de marcas de renombre con descuentos increíbles.

Otros puntos de venta parecidos son Depop, Vinted y Reddit, en donde podremos encontrar marcas como Zara, Pull & Bear, Giorgio Armani, Clinique, Chanel entre otros, claro todos los productos son de uso.

Aunque todos sabemos que compartir maquillaje es extremadamente antihigiénico, siempre hay riesgos aunque compres productos nuevos. Un ejemplo de esto sucedió en Sephora, en donde recibieron la demanda de una clienta que aseguraba haberse contagiado de herpes labial tras probar un labial de muestra en la tienda.

Sin embargo, como ya dijimos, esto no le importa mucho a los japoneses, pues las cifras de los millennials que compran productos de belleza usados en internet, van en aumento.

Este pequeño número de millennials parece estar dispuesto a pasar por alto los gérmenes de belleza de lujo con tal de obtener un gran descuento.

Si entramos a Mercari, encontraremos infinidad de productos de belleza usados y no precisamente para simples probadores o exhibición. 

Pensaríamos que esto rompería las reglas de higiene y protección al cliente, sin embargo, Mercari permite la venta de maquillaje usado, siempre y cuando los productos estén bien descritos y no hayan caducado.

Moe Miura, una vendedora de Mercari comenta: «Pensé que era muy extraño que la gente comprara productos de maquillaje usados. Aunque yo vendo maquillaje, no compraría cosméticos usados por razones sanitarias”.

Ella comenta que recientemente en Japón existe una tendencia a compartir y la conciencia de las personas hacia la limpieza extrema ha cambiado.

Mercari se ha convertido en el lugar ideal para acceder a cosméticos de lujo, permitiendo a los clientes japoneses más jóvenes probar tonos y formulas sin comprometerse y sobre todo ayudándolos a adquirir productos exclusivos que no venden en ese país.

Algunos especialistas han dicho que esto no es tan diferente de usar o comprar maquillajes usados provenientes de tus amigos.

Con Mercari puedes comprar un lápiz labial Chanel usado para probarlo primero y si te gusta, comprarlo más adelante nuevo, en alguna tienda oficial.

Esta tendencia de compra de maquillaje usado se ha consolidado, a pesar de la sensibilidad de Japón a la higiene, gracias a un entendimiento mutuo y un alto nivel de confianza y consideración entre compradores y vendedores. 

A diferencia de China y otros países emergentes, los millennials japoneses no tienen la posibilidad de tener una vida financiera mejor, que sus padres.

Por ejemplo, en China y Corea, las marcas de lujo a menudo contratan ídolos jóvenes del pop como embajadores de la marca para dirigirse a los consumidores jóvenes, cosa que no sucede en Japón.

Habiendo alcanzado la mayoría de edad durante la crisis financiera mundial de 2008 y el tsunami y el desastre nuclear de Japón en 2011, los millennials del país asiático son compradores frugales en relación con su generación anterior.

Aunque muchos jóvenes están motivados por un sentido renovado del orgullo en aprender a ser frugales, otros simplemente están cuidando sus billeteras.

Es bien sabido lo común que es que los compradores jóvenes adquieran productos de marca, pero a la vez recolecten cupones en sus teléfonos y compren productos para el cuidado de la piel en las farmacias los días en que puedan acumular puntos adicionales.

La mayoría de los jóvenes japoneses coinciden en esta práctica diciendo: «No podemos comprar productos de maquillaje muy costosos, pero aún los queremos porque de alguna manera pensamos que alegrarán nuestras vidas rutinarias.

Claramente, no vemos un futuro brillante por delante, y todo lo que podemos hacer en este momento es divertirnos lo más posible mientras reducimos gastos innecesarios e invertimos en experiencias».

Sin duda alguna no es algo que muchos esperarían saber sobre un país que siempre ha sido considerado más sofisticado y ordenado que el resto del mundo, sin embargo, la realidad es otra.

Quizá esta sea una oportunidad para que las marcas globales puedan repensar sus precios y estrategias digitales.

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