Perdiendo resplandor: el lado oscuro del glitter

No todo lo que brilla es glitter 

En estos días, no hay foto de instagram o pasarela de belleza en donde no sobresalga el glitter. El 2017 fue el año de estos brillos, aunque esto no significó que todo fuera bueno.

The Cut, revista de Nueva York, escribió un artículo dedicado completamente al glitter; En la Semana de la Moda de Londres, el diseñador Ashish Gupta, envió a una modelo por la pasarela con un top que decía More Glitter, Less Twitter (Más glitter, menos Twitter) lo cual además creó polémica pues se dice que fue una protesta contra Donald Trump.

Teen Vogue dio tips sobre cómo usar el glitter para brillar más durante la víspera de año nuevo, desde transformar tu cabello con raíces brillantes hasta convertir tus párpados en bolas de discoteca; en Instagram, la artista Sara Shakeel se hizo viral al embellecer marcas de estrías con glitter, e incluso aplicaciones como KiraKira+ convierte tus fotos de Instagram en todo un escenario brillante.

Trabajo de Sara Shakeel en Instagram

Y si bien la popularidad del glitter subió como espuma y en poco tiempo se hizo uno de los elementos más usados en el mundo del maquillaje, la verdad es que el año del glitter, el futuro de este y las consecuencias de sus usos se han visto manchados y su futuro se ha ido opacando.

No todo fue siempre diversión y fotos inspiradoras en Instagram. Ese mismo año, 2017, hubo muchos casos en donde el glitter pasó de ser algo festivo a algo desastroso. En navidad, una mujer de Swansea casi queda ciega por una tarjeta navideña cuando una pequeña parte del glitter voló hasta su ojo.

También hubo fuertes críticas ante un producto llamado  Passion Dust Intimacy Capsules, que estaba supuestamente diseñado para bañar tus partes íntimas con glitter… sí, así como lo leen. Obviamente este producto fue vetado por miles de ginecólogos en el mundo.

Y la verdad es que los consumidores adoran el glitter. Tan sólo en la actualidad el 4.1% de los productos de belleza, contienen glitter.

El problema real con estos adorables brillitos radica en que el glitter está hecho de capas de pigmentos reflejante sobre láminas de plástico, las cuales se rompen en pedazos muy pequeños, aproximadamente de 0.15 milímetros.

La cosa con el glitter es que se queda pegado. El glitter es genial, no cabe duda que luce espectacular en los párpados o mejillas cuando salimos de fiesta, sin embargo el problema también está en que los pequeños trozos de plástico que lo conforman, terminan en el agua cada vez que alguien se lava la cara o se ducha después de una noche de fiesta.

La persistencia de estos brillos ha llegado a tal punto que los forenses lo han llegado a utilizar como evidencia y el glitter se ha visto envuelto también en tintes políticos cuando el activista de los derechos LGBT, Nick Espinosa, derramó glitter sobre el político estadounidense Newt Gingrich mientras le gritaba “¡Siente el arcoíris, Newt!”.

Pero todo esto no evita que el glitter se haya vuelto un gran micro problema para el medio ambiente. Los consumidores piden productos con glitter, pero también quieren que estos productos sean sustentables.

Gracias a los cientos de documentales que existen ya sobre los daños de los micro plásticos al océano pacífico, un gran número de compañías han comenzado a vender glitter sin plástico.

Lush, Asos, Dolls Kill y Eco Glitter Fun son algunas de las marcas que ha comenzado a distribuir productos de belleza con glitter biodegradable. Sin embargo, el costo es un factor importante, pues este brillo ecológico puede llegar a ser hasta 10 veces más caro que el glitter de plástico.

Parece un camino difícil de seguir. Glossier está tratando de reformular el glitter en gel. Primark lanzó una colección de nueve cosméticos, incluyendo una paleta de sombras y un bálsamo labial que contienen glitter biodegradable.

Sin embargo, el hecho de que algunos glitters tengan una certificación de ser biodegradables, no garantiza que ese glitter esté libre de micro plásticos

Este glitter biodegradable está hecho de celulosa, un material derivado del eucalipto. El único problema que hay con el bioglitter es el limitado rango de 20 colores comparado con el glitter tradicional que tiene de todos los tonos.

Ronald Britton, empresa productora de glitter, afirma que hay dos tipos de bioglitter: el primero que es brillante y contiene un a pequeña cantidad de plásticos y se deshace en el agua en un 87% después de cuatro semanas. El segundo es más puro, pues no contiene plásticos.

Arianna Duncan, asistente de compras de belleza en el Reino Unido, dijo que se sintió bastante decepcionada, pero no sorprendida, cuando descubrió que su Heavy Metal Glitter Eyeliner de Urban Decay no era biodegradable.

Son muy pocas las marcas reconocidas de belleza que han lanzado productos biodegradables. Muchas otras continúan en el camino de siempre, por ejemplo, ColourPop Cosmetics tiene una nueva gama de paletas de brillo, e incluso tiene una nueva sección en su página web, dedicada a más de 40 productos con brillos de plástico. ColourPop no ha querido hacer comentarios al respecto.

Mac Cosmetics, Nyx y Kylie Cosmetics, son otras empresas que tienen una gran gama de productos con glitter plástico, negándose también a hacer comentarios al respecto

Es en Reino Unido en donde cientos de productos de belleza y cuidado personal ya han sido prohibidos, sin embargo todos estamos seguros que habrá uno que otro que no esté exento o evada los términos de esta prohibición. 

El glitter representa una pequeña proporción del plástico que contamina el medio ambiente comparado con toda la basura de comida y bebidas que terminan fuera de lugar.

Quizá el resplandor del glitter esté comenzado a apagarse, pero no podemos evitar ni negar que nos encanta utilizarlo, quizá debamos emigrar hacia alternativas ecológicas y comenzar a utilizarlo con responsabilidad y consciencia.

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