“Hagan recuerdos que vayan más allá de lo que comieron hoy”: Jameela Jamil

El ensayo de Jameela Jamil que nos invita a ser positivos con nuestro cuerpo

La estrella de portada de Vogue, Jameela Jamil, quiere que te sientas bien con tu imagen corporal; es más, tanto así que quiere que dejes de pensar en ello.

Jameela Jamil, actriz y activista de Body Positive, escribe un artículo sobre este tema en Vogue de Septiembre, la misma que editó Meghan Markle

Esto es parte del maravilloso ensayo que ella escribió:

Desde siempre, a la mujeres se nos ha pedido que seamos delgadas, con piernas largas, cintura pequeña y unas lindas cadenas… ah, pero eso sí: sin nada de estrías; senos grandes, clavícula perfecta y sin arrugas en el rostro, nariz linda y pequeña y labios grandes y carnosos…

Desde niñas siempre se nos había dicho que no jugáramos en el sol porque nos cambiaría el color de piel, aunque ya fueses bastante morena; así que crecemos con la mentalidad de que debemos ser más blancas y ahí nos tienen utilizando mil y un cremas y productos para blanquearnos lo que nunca fue blanco.

El cabello siempre debe estar bien arreglado y peinado y sobre todo, mantenerlo sólo en tu cabeza y no en otras partes del cuerpo; ¡Ay, por favor, arréglate esas uñas!, cuidado con hacer demasiado ejercicio: tienes que verte tonificada pero jamás musculosa

La celulitis es horrenda y todas las mujeres la tienen pero tú no deberías tenerla; apenas y te veas una cana, corre a sacártela o a pintarlas, o sea, no te atrevas a envejecer nada después de los 30.

¿Algo más que se les ofrezca?

Ah, pero no os preocupéis, que a los hombres también les han puesto estándares de belleza: Puedes tener barba o no. Como gustes.

Guys, really?!

No es para menos que muchas chicas estemos agotadas, completamente hartas de las tareas que la sociedad ha impuesto a lo largo de… toda la vida, sobre nuestros cuerpos.

Y no sólo es eso: también se ha esperado que las mujeres sean madres, amas de casa, buenas esposas, que trabajen tanto como los hombres ganando lo mismo que ellos y que encima de todo se vean espectaculares todo el tiempo, delgadas, hermosas, presentables y eternamente jóvenes.

Todos los estándares de belleza impuestos a las mujeres son francamente ridículos. Desafortunadamente, aunque el sentido común dicta que es imposible cumplir con todo esto, hay quienes en pleno siglo XXI siguen exigiendo esto.

Lo más triste de esto es que, si comprendemos el desequilibrio que hay en todo esto ¿por qué algunas lo siguen permitiendo? ¿Por qué permitimos que nuestras vidas giren alrededor de cuántas calorías consumimos, cuánto pesamos, cuánto gastamos en vernos hermosas? 

En vez de ser así, deberíamos contar nuestra vida en experiencias significativas, en lo que ganamos con nuestro propio esfuerzo.

¿Será posible que todo esto se haya salido de control porque lo hemos normalizado y en secreto creemos que es una situación aceptable?

“Las chicas reales no son perfectas. Las chicas perfectas no son reales.”

Jameela Jamil, habla sobre su anorexia; es ella misma quien dice: “El valor de ninguna persona se mide por lo estético. O al menos así debería ser”.

“Para mi requirió terapia” Continúa Jamil “y una práctica diaria de neutralidad/ambivalencia para dejar de lado la noción de que le debía algo a alguien con respecto a mi apariencia. Aún así, hay momentos en los que aún me siento incapaz de aceptar mi cuerpo positivamente

Estoy demasiado asustada por el tiempo que he pasado odiándome y castigándome a mi misma; no puedo mirar mis muslos y bañarlos con amor y alabanzas: para mi, eso sería una nueva forma para que mi mente se fije nuevamente en mi carne y se distraiga ocupando ese espacio que sería mejor utilizado para mejores pensamientos y planes.

Lo que suelo hacer es no pasar mucho tiempo frente al espejo, no me peso y cada pensamiento que tengo sobre mi cuerpo lo descarto inmediatamente. Tengo cosas más importantes que hacer.

Eso me da como resultado ser la persona más feliz, sensata y exitosa que he conocido. Tengo más horas al día para mi, mucho más espacio en mi cabeza. No puedo creer cuánta energía estaban utilizando para mi autodestrucción.”

Para las mujeres es difícil hacer un cambio real cuando nuestro género está agotado, desnutrido, agobiado y deprimido.

Tan sólo hay que imaginar qué haríamos con todo el dinero que gastamos en tratar de arreglarnos a nosotras mismas; las vacaciones o la terapia que podríamos pagarnos.

“Es toda una ironía estar escribiendo esto para Vogue. Reconozco que algunas revistas para mujeres no siempre han ayudado a los verdaderos intereses de estas. Pero creo en el poder de Vogue como epicentro de la cultura para reconocer y eliminar el dolor de esas expectativas imposibles.

Creo en su poder para abrir las puertas y hacer una invitación a lo olvidado para que se incluya en las nueva ideas. Ya lo estoy viendo suceder.

Amo la moda, los zapatos, el maquillaje; de ninguna forma estoy demonizando el interés en estas cosas. No estoy sugiriendo que no sean parte de nuestras vidas, pues son obras de arte para mi.

A los hombres también se les permite disfrutar de estas cosas, la diferencia es que los hombres no son atacados en el proceso. Su valor no depende de su apariencia: Su exterior es una bonificación y no lo básico de su valor.

Quiero eso para las mujeres; somos demasiado especiales e interesantes para ser juzgadas únicamente por nuestra apariencia. Nuestra variedad es hermosa, interesante e importante.

Así que por eso, te ruego que hagas recuerdos que vayan más allá de lo que hayas comido hoy. Hazte preguntas como ‘¿Qué clase de persona sería yo si no estuviese tan ocupada estando decepcionada de mi misma?

Bloquea esas voces negativas. Defiéndete de ellas, así como lo harías si escucharas a alguien más decir esas cosas terribles a un querido amigo.

Si no crees que tus amigos tienen que ser delgados, hermosos, jóvenes, atléticos y más para merecer la felicidad ¿entonces por qué deberías pensar que tú sí necesitas todo eso para ser feliz?.

“¡Estás bien tal como eres, maldita sea!”
Ilustración por Roaring Softly.

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