8 malos hábitos que tienes que dejar para tener una piel saludable

Ves un pequeño punto en tu mejilla y automáticamente crees que deberías exprimirlo, así que decides ver qué pasa.

Dos minutos después, has apretado y pellizcado tanto que te das cuenta que, la situación en la que dejaste tu piel, es algo que ningún corrector podrá cubrir sin verse mal ¿te suena familiar esta situación? 

Cuando se trata de problemas de la piel, un mal hábito es a menudo la raíz de la causa.

Es por eso que buscamos cuáles son los hábitos más dañinos que hacemos con nuestra piel y los que tenemos que dejar de inmediato para mejorar nuestro cutis, además de qué tipo de régimen seguir para mantener hermosa la piel de nuestro rostro.

Molestar tu piel

Esa sensación de la que hablamos antes, de fijarse en un poro y lo que era una pequeñísima y apenas visible protuberancia, ahora se ha convertido en una montaña rojiza e inflamada, es de lo que hablaremos en este punto.

No debería sorprendernos el saber que este es un hábito que debe ser abandonado de inmediato. 

Según dermatólogos, más del 90% de las cicatrices de acné, provienen de este mal hábito. 

Por lo que el consejo a seguir en este punto es tener fuerza de voluntad y dejar por la paz esa pequeña protuberancia, la cual con seguridad, desaparecerá en días, semanas en el peor de los casos.

Sin embargo, si molestamos nuestra piel, esa cicatriz, podría durar toda la vida. Mejor busca productos que puedan ayudar a destapar ese poro y tómate un minuto de reflexión antes de ceder a ese impulso la próxima vez que veas un objetivo potencial.

Exfoliar de más

Sí, ya sabemos que la sensación de un rostro recién exfoliado es una de las cosas favoritas en la vida para muchos, pero aquí es muy importante tener en cuenta la idea de menos es más

Demasiada exfoliación puede irritar tu piel, volviéndola seca y rojiza. También puede hacer que tu piel produzca demasiada grasa para compensar la humedad perdida por el procedimiento. 

Si eres muy fanática de los exfoliantes, te recomendamos limitar su uso a una o dos veces por semana y usando uno que sea muy amable con tu piel.

Alternativamente, los exfoliantes químicos a base de ácido (como los AHA y los BHA) te brindarán los mismos resultados brillantes, pero exfoliarán tu rostro con más suavidad que cualquier otro producto.

Dormir menos de ocho horas diarias

Por tentador que sea permanecer despierto hasta las 3 de la mañana para terminar esa serie en Netflix, tu piel te agradecerá mucho si decides dormir temprano.

No dormir lo suficiente, es decir, de siete a ocho horas, puede reducir el pH de la piel, lo que afecta tu brillo natural y afecta sus niveles de humedad.

El descanso de belleza es algo real. Si no crees que una buena siesta hace la diferencia, entonces prueba a tomarte una selfie de cómo te ves después de una noche de desvelo y después de dormir ocho horas. Estamos seguros que eso te convencerá.

Irte a la cama sin antes lavarte la cara

Hay pocas sensaciones más incómodas que levantarse por la mañana, frotarse los ojos y darse cuenta de que olvidaste quitarte el maquillaje la noche anterior.

No lavarte la cara antes de acostarte es algo muy malo para tus poros, sin mencionar la piel sensible y propensa al orzuelo en los párpados, sobre todo si pusiste mucho énfasis en el delineador y el rimel.

Debemos llevar a cabo un ritual nocturno de lavado de rostro justo después de la cena antes de que estés demasiado cansada para hacerlo.

Un tip que podemos darte, si es que eres muy perezosa, es que tengas en tu buró un paquete de toallitas limpiadoras de maquillaje por si acaso.

Olvidarte del bloqueador solar

Parecería que como pasamos muy poco tiempo fuera y las vacaciones de verano están en pausa, eso significa que podemos olvidarnos un rato del protector solar ¿cierto? Pues no.

Si el sol brilla a través de tu ventana, esos rayos UV entran en contacto con su piel, e incluso si sólo estás fuera durante 15 minutos para pasear al perro, son 15 minutos de exposición al sol sin protección.

Elimina estos efectos dañinos de la exposición a los rayos UV simplemente haciendo que el protector solar sea parte de tu rutina matutina de cuidado de la piel.

Siempre ten en cuenta que hay muchos SPFs que también están disponibles en forma de humectantes teñidos, brisas faciales, base y mucho más, así que tienes a la mano infinitas formas de proteger tu piel del sol.

Bañarte con agua muy caliente

Sabemos que darse un baño con agua caliente es relajante y maravilloso, sin embargo, la temperatura extrema podría resecar tu piel e incluso, dependiendo del tipo de piel que tengas, el calor podría hacer que su piel se vuelva aún más reactiva a los brotes y las irritaciones.

El agua caliente aumenta el flujo de sangre a la piel, lo que la hace volverse más rojiza  y sensible.

También puede empeorar las áreas inflamadas donde ya tienes brotes o rosácea. Así que si quieres evitar este tipo de problemas, mejor opta por usar agua de tibia a fresca, especialmente cuando se trata de lavarse la cara.

Tocarte la cara todo el tiempo

Sí. Olvídate de tocarte la cara a cada rato. Quizá no lo habías notado pero muchos tenemos ese tic de tocarnos el rostro a cada momento y por cualquier cosa.

Ese contacto constante podría ser el culpable hasta de brotes en esas áreas frecuentemente tocadas, esto debido a que la piel de nuestras palmas es más gruesa, por lo que suele tolerar con facilidad ingredientes en cremas, desinfectantes y otros productos que podrían irritar la cara.

Si bien es más fácil decirlo que hacerlo, simplemente quita las manos de tu rostro para ayudar a que se despejen esas áreas irritadas.

Sobrecargar tu piel con demasiados productos

Poner muchos productos favoritos y exclusivos sobre nuestra piel puede parecer el máximo lujo, pero tienes que reconocer que quizá estés haciendo demasiado por tu piel.

Al hacer esto, corres el riesgo de una reacción alérgica, y si llegas a tener una, puede ser difícil determinar qué fue exactamente lo que causó esa reacción.

Además, lamentamos decirte que entre más productos apliques, estos tendrán más dificultades para penetrar en tu piel, por lo que en realidad no tendrán el efecto deseado.

En otras palabras, esa rutina de 20 pasos quizá no es tan útil y eficaz como parece. Intenta reducir el número de productos que utilizas y concéntrate en tres o máximo cinco para no sobrecargar tu piel.

¿Cuántos de estos malos hábitos tienes que corregir?

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